viernes, 11 de abril de 2008

El dolor del "ya no ser"

La verdad, parece un Tango.
Algo de nostalgia, fracasos, y el dolor del ya no ser... es como se siente ser un Desempleado Jerárquico.
Tener toda la expriencia necesaria para realizar cualquier trabajo, con el stock de energía a full, para emprenderlo, el empeño, coraje y adultez para enfrentar cualquier situación, pero, y como diecen en Europa: de brazos caídos. A veces, también decae la esperanza, a veces.
Es muy fuerte, ver a gente que atiende sin ganas, que trabajan en ambientes con aire acondicionado, y con buenos sueldos, pero a media máquina, y uno se imagina en esos mismos lugares, trabajando a mil, siempre bien predispuestos, y con la alegría de tener un trabajo, pero no se da... y sigue pasando el tiempo, implacable como una aplanadora de sueños, y sigue sin pasar nada.

NO SÉ QUE PASA, los más jóvenes no aguantan más de dos o tres meses... se quejaba un treintañero empresario de la Zona Oeste, dedicado a la comercialización de máquinas de expendio de café.
Y realmente, su dotación de personal, para la atención e instalación y mantenimiento de esas máquinas, tenían todos más de 40 años de edad, trabajaban desde las 08hs hasta... que las velas no arden, y el salario era lo más llamativo: $1300.

DA MUCHA PENA, ver como los mayores adultos son explotados, casi sin compasión, día a día, y "es lo que hay" te dicen a cada momento y sin ponerse colorados!
No se dan cuenta, de que si todos ganamos bien, las ventas se multiplican por millones, porque la gente cuando tiene dinero, la gasta. Además, justamente éso es la característica del dinero, tiene un efecto multiplicador, claro está, si se dispone del mismo...

CONTRARIAMENTE, en el Estado Nacional, Provincial o en el del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hay miles y miles de empleados(son tantos, que ni siquiera los propios estados saben cuántos hay) que además de no ser jerárquicos, y a pesar justamente de eso, perciben sueldos que superan ampliamente los valores de la Canasta Famililar($2600) y realmente, no se lo merecen.
No son todos, pero son muchos, demasiados diría yo, para la situación en la que se encuentra la sociedad hoy, y la economía.

ES UN DAÑO, inclusive para el espíritu. Hace daño ver tanta injusticia, el alma se resiente, duele en el corazón, más aún viendo como uno se va quedando cada vez más lejos de la orilla, cada vez más solos.
Tenía razón César Vallejo, la vida da unos golpes... yo no sé!

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